sábado, 17 de abril de 2010

“El prestigioso arquitecto Antonio Lamela apuesta por la desalación. The prestigious architect Lamela supports desalination”





Fiestero del clima

Somos agua; el ser humano es un 90% agua al nacer y a lo largo de la vida ese porcentaje baja hasta un 70%. Podéis imaginar un molde de una persona de metro ochenta (como si fuera un maniquí vacío), coger una manguera y llenarlo de agua hasta prácticamente la cabeza, pues eso es lo que somos: H2O.

Es increíble como un ser humano curtido e inteligente se va haciendo cada vez más sabio con el paso de los años y esa es mi humilde impresión al escuchar a señor Antonio Lamela en la Escuela de Minas de Madrid. Como otros grandes hombres, no tiene nada que demostrar, su trayectoria es un ejemplo para muchos otros, su curriculum intachable. Humanista, hombre universal, ha tenido el valor y la osadía de fundar dos nuevas áreas de estudio: el geísmo y el cosmoísmo, ambas son por sí solas tema suficiente para varios libros; yo sólo diré que tiene mucha razón.

El señor Lamela, hace un balance positivo del Plan Hidrológico Nacional, pero se muestra muy crítico con los trasvases de agua de unas zonas a otras (aunque parezca incongruente pasa a explicar con argumentos contundentes su posición). Sin apoyar a ningún político en particular, alude a la división interna en los dos partidos mayoritarios, que según de qué Comunidad Autónoma sean, apoyan o no los trasvases (ver vídeo sobre este tema al final). El señor Lamela aporta ejemplos claros a su discurso contrarios a las grandes obras en ríos, como el de la presa de Assuan (Egipto) que tuvo serias repercusiones en el valle del Nilo y en la flora y fauna del Mediterráneo oriental (recuerda que la sardina azul solía ser capturada por armadores españoles hasta su desaparición). Está hablando, de la importancia de que el curso de los ríos en su trazado histórico, trae una riqueza natural que ya está establecida en las zonas por donde trascurren los ríos y que por lo tanto, si se hacen grandes trasvases, ese equilibrio ecológico en la zona se puede perder. El señor Lamela va más allá y advierte que si se hacen más trasvases, habrán más enfrentamientos entre regiones en el mundo y en España, ya que todo el mundo desea el agua y él recuerda que el agua no sobra en ningún sitio. Incluso en lugares tan lluviosos como Galicia, el agua escasea en muchos casos. Otro problema añadido de los trasvases es que depende mucho de las lluvias, por ejemplo, si un año hay pocas lluvias en la cuenca del Ebro, entonces los trasvases de su cuenca serían aun más destructivos.

Por estas razones y muchas más que exponemos a continuación, el señor Lamela apuesta claramente por la desalación del agua marina.


De repente, apareció el Señor Álvarez del Manzano (ex Alcalde de Madrid, en la foto anterior el el primero a la derecha), y se sumo al acto en el que ya había muchos hombres de potente curriculum, aunque ningún político importante (que yo sepa).

El señor Lamela, recuerda que le han invitado muchas veces a dar conferencias en Levante, pero siempre le han prohibido hablar del agua y esto se debe a que es un tabú político, nadie se atreve a reconocer que es una cuestión de votos.

Hasta ahora, la desalación tenía tres problemas que eran su precio excesivo (sobre todo para la agricultura), el CO2 y la salmuera que se producen. Sin embargo, estos problemas son cada vez menores. El precio del agua es cada vez menor, el CO2 puede ser capturado con tecnología moderna y la salmuera puede ser utilizada para muchos fines como hacer minas de sal artificiales (salinas), o utilizar esa salmuera para plantar microalgas que son una tecnología puntera en la producción de biocombustibles como bioetanol.

A tenor de la maravillosa conferencia del señor Lamela, llegó una pregunta del Presidente del Foro Nuclear, apuntando primero, que con la desalación se pierde mucha agua, el precio es muy caro y tercero las guerras por el agua pueden llevar a la 3ª Guerra Mundial. La respuesta del señor Lamela fue contundente: primero las pérdidas de agua en un trasvase son mucho mayores, segundo el agua desalada sabemos exactamente cuanto cuesta, sin embargo es difícil calcular el precio real del agua trasvasada ya que hay costes que no se incluyen como el de los daños que pueda provocar el trasvase en la cuenca (o desembocadura) del río donante y tercero, dice que las guerras son más posibles con trasvases ya que los territorios donantes se enfrentan a los territorios receptores.

Otra pregunta, llegó del Sr. Alberto Carbajo, del Sistema Eléctrico Nacional, que apoyó la tesis del Sr. Lamela diciendo que la desalación de agua, permite una mejor gestión de la demanda eléctrica, haciendo posible que las energías renovables se integren mejor en el mix energético ya que las desaladoras funcionan por la noche, cuando el coste de la energía es menor.

En este punto, el señor Lamela recordó que la desalación depende de parámetros que podemos controlar y que el trasvase depende de la pluviometría de la cuenca de un río. Propuso como idea, la creación de granjas de microalgas en zonas cercanas a las desaladoras como binomio ideal ya que las desaladoras generan salmuera que puede ser usada para cultivar microalgas que generan combustible bioetanol.

Para finalizar, el señor Lamela aseguró que hoy día ya el 70% del agua que consumimos en España viene de la desalación (si exceptuamos las botellas de agua mineral).

Los argumentos esgrimidos por el señor Lamela, sólo pueden ser aplaudidos. Los trasvases, desgraciadamente no nos conducen a la solidaridad entre territorios sino a los grandes conflictos políticos, económicos y sociales entre territorios, por ello llega la desalación con gran salvadora. Esperemos, eso sí, que los costes del agua desalada bajen, que es a mi juicio el único gran problema al que todavía se enfrentan muchos agricultores, pero por lo demás, considero que el señor Lamela me ha convencido a mi, y a toda la experta y muy cualificada audiencia que se dio cita en el claustro de la Escuela de Minas de Madrid.

Desde el principio el señor Lamela abogó por aceptar que hay una España húmeda y otra seca, y no tratar de llevar el agua de una a otra para en sus propias palabras: “volver la húmeda en seca y la seca en húmeda”, es mejor tomar la alta tecnología en desalación y aplicarla sabiamente.



Felicidades al Sr. Lamela y

Les ofrezco un brindis con agua desalada (pero con esa mineralización que la hace incolora, inodora y con sabor, sí con sabor, con mucho sabor, o a caso alguien se puede quedar impasible ante el sabor de aguas como Lanjaron, Fontbella, Bezoya, etc.).

Saludos de un 70% de H2O,

EG R2O J.


Les dejo con el Sr. Lamela hablando de la politización excesiva del agua: