
Si continuamos con el ritmo de emisiones de gases de efecto invernadero que llevamos en estos momentos, dentro de pocos años veremos cambios importantes en los ecosistemas marinos que provocaran la extinción masiva de muchos hábitats naturales y nichos ecológicos que tendrán como una de sus consecuencias las desaparición de los moluscos. Entre los moluscos se encuentra nuestro querido Pulpo Paul, el cual por su estatus de Gran Pulpo Oráculo de Delfos del s. XXI quizá salve su vida (de unos 3 años), pero no se salvará su especie. Mientras, el pobrecillo Pulpo Paul si viviera para verlo, se sentiría muy sólo como se sintió Copito de Nieve (el único gorila albino).

Un 30% de las emisiones de CO2 generadas en el mundo pasan directamente a los mares y océanos, el incremento de la acidificación y los riesgos que ello conlleva incide directamente en la creciente demanda alimentaria y en el sector pesquero, la perturbación socioeconómica sería de gran envergadura. Esto nos recuerda que los peces son muy vulnerables al cambio climático, el aumento de las temperaturas de los océanos es otro problema que incide directamente en los peces y prácticamente todas las especies marinas.
Recordemos que la respuesta de las especies marinas es distinta a la de las especies terrestres, las especies marinas que abastecen a los seres humanos son poiquilotérmicas, es decir, su temperatura corporal varía en función de la temperatura del lugar donde habitan. A una especie de peces que vive en los fondos marinos a una temperatura de 10º C, una variación térmica les podría afectar en la reproducción y crecimiento de la especie, además de sufrir cambios en el metabolismo, sufrir determinadas enfermedades y en consecuencia a dar un paso adelante hacia la extinción.
Por otro lado, también se producirían desplazamientos de especies buscando aguas con temperaturas más propicias, el cambio de ubicación hacia aguas más frías alteraría las políticas pesqueras y el reparto marítimo, las zonas pesqueras tradicionales dejarían de serlo y sería necesaria una nueva distribución marina para poder pescar, pero esta es una de las consecuencias menos trágicas del cambio climático. Un estudio del CSIC, pronostica la desaparición de los moluscos a finales del siglo XXI, que traería consecuencias nefastas.
Según los expertos, la superficie de las aguas oceánicas, se han acidificado 0.1 unidades de pH (medida de la acidez), respecto a los niveles preindustriales, los expertos advierten que el incremento de la acidificación dependerá del CO2 que se emita a partir de ahora para que se produzca el desenlace anunciado y actualmente las estimaciones se calculan en una caída de 0.4 unidades más para finales de este siglo. Se calcula que entre los años 1751 y 1994, el pH de la superficie de los océanos ha descendido de 8.179 a 8.104, es decir, un cambio de -075. El cambio de pH para el 2050 se estima en -0.230 y para el año 2.100 en -0.3555, como podemos comprobar la acidificación de los océanos se incrementa y acelera.
Los investigadores concluyen indicando que es urgente reducir las emisiones de CO2 y vaticinan que en un par de décadas, las latitudes más altas de los océanos serán muy hostiles para aquellos organismos que calcifican. Para echar más leña al fuego, los expertos nos hablan sobre las extinciones masivas ocurridas hace millones de años en la Tierra asociadas a la acidificación oceánica, muchas especies no pudieron soportar el cambio y murieron. Ahora nos enfrentamos a una situación parecida si la actividad antropogénica de CO2 persiste. Los investigadores aseguran que la acidificación oceánica podría ser una amenaza para la biología marina, incluso superior a la amenaza del calentamiento global.

Me pregunto, cómo haremos los futboleros para pronosticar la victoria de España en próximos mundiales sin la inestimable ayuda del Pulpo Paul. Tendremos que aguantar la incertidumbre hasta el final para saber el resultado. Además, si el pulpo se extingue por ser molusco, los mejillones que tanto le gustan, también se extinguen, porque son Moluscos!!. La comida gallega que está para chuparse los dedos perdería mucho sin los pulpos Paul y los mejillones españoles,... Sólo por ello, merece la pena esforzarse en la lucha contra el cambio climático.

Que penita me dan las maravillosas delicias gallegiñas!!!,
Saludos comiéndome al último Pulpo (un tal Paul),
¡Salvar al Pulpo Paul!
Jorge.
Gracias por todas tus entradas. Espero que consigan hacer reflexionar a más de uno. Espero que la gente se "moleste" en leerlas y de una vez por todas consigan concienciarse del todo. Gracias por tu espíritu de lucha contínua.
ResponderEliminarUn saludo. Te sigo, como siempre.